Medio: La
República (Perú)
Fecha:
29/02/2012
Link:
http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/nuestra-fuente-de-juvencia-29-02-2012
Nota:
La
ONU elaboró en 2011 un informe sobre la juventud para evaluar a nivel global el
estado de situación de los jóvenes. El trabajo pone el foco en el desempleo que
agobia a este segmento de la población a partir del análisis de datos y de una
sistematización de respuestas y reflexiones acerca de la forma de prepararse,
entrar y permanecer en el mercado laboral.
Uno
de los datos que destaca es el índice global de desempleo joven que elabora la
OIT cuyo registro, para 2009, indicaba una marca histórica con 81 millones de
jóvenes sin empleo. Como especula el informe de juventud esta tragedia habría
empeorado desde entonces debido a la crisis económica mundial de 2010 y 2011
cuyo epicentro estuvo situado en el mundo desarrollado. En España, por ejemplo,
la crisis que padecen los jóvenes se ha profundizado de tal manera que un 15 %
de ellos forman parte de una generación llamada “ni-ni”, ni trabaja ni estudia,
según señala el editor digital del diario ABC Borja Bergareche en un reciente
trabajo.
El
informe de tendencias mundiales de la OIT de 2011 señala que el desempleo
juvenil en AL se ubica en el 14,4% superando a la media mundial del 12,7%. El
dato, tan desalentador, debe ser matizado con la situación potencialmente
ventajosa que otorga a nuestra región una edad promedio situada en los 27 años
frente a un mundo más envejecido. El aprovechamiento de esa franja en etapa de
producir, sin tener que concentrar tantos recursos en la niñez y en la
ancianidad, nos brinda, como señala el presidente del BID Luis A. Moreno, una
ventaja relativa única durante la próxima década. La generación actual tiene en
sus manos el potencial para dejar atrás el atraso, la desigualdad y la pobreza
que hace tantas décadas condena a AL, pero ese anhelo tan postergado dependerá,
esencialmente, de una acción coordinada y virtuosa entre gobiernos y sectores
productivos para motorizar la integración plena de los jóvenes en nuestras
economías.
El
informe de juventud intenta justamente responder a dos preguntas que son de
interés estratégico para nosotros: cómo lograr la participación de los jóvenes
en la economía y cómo fortalecer y estimular las capacidades de cada joven en
la sociedad. Las principales recomendaciones, que los mismos entrevistados
mencionan, son, entre otras, la necesidad de mejorar la calidad de la educación
y ampliar su acceso y la promoción de sólidas alianzas entre los gobiernos y el
sector privado para generar la posibilidad de realizar prácticas o comenzar con
un primer empleo durante esa etapa crucial de la vida.
La
fuente de Juvencia, aquella leyenda que inspiró a los conquistadores a buscar
el manantial de la vida eterna, representa una ventaja demográfica relativa
desde donde podríamos impulsar nuestro desarrollo. Los mismos jóvenes señalan,
como hoja de ruta para lograrlo, una confluencia entre gobiernos y empresas que
les brinde las oportunidades que muchos de ellos hoy no tienen.