Medio: La República (Perú)
Fecha:
01/02/2012
Link: http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/final-abierto-en-venezuela-01-02-2012
Nota:
El
sistema político de Venezuela funcionó entre 1958 y 1993 bajo una estructura
bipartidista alrededor de AD y COPEI, dos partidos que se alternaron en el
poder durante ese lapso de tiempo. La implosión de esa dinámica, que se
confirmó a partir de la llegada al poder de Hugo Chávez en 1998, dio lugar a
una nueva etapa política en la cual algunos de los pedazos de aquella
estructura se articularon para configurar distintos sectores de oposición a su
gobierno aunque sin lograr amalgamar, en ninguna de las sucesivas compulsas
electorales que tuvieron lugar durante los últimos 13 años de predominio
chavista, una oferta unificada, coherente y clara que fuera más allá de buscar
desalojar del poder al chavismo.
El
principal beneficiario de esa oposición dispersa, incompetente y carente de
solvencia ha sido el mismo Chávez, quien supo conservar la iniciativa política
adoptando una nueva Constitución y renovando el apoyo de sus seguidores a
través de procesos electorales que nadie ha cuestionado ni impugnado. Esa
historia habría comenzado a cambiar desde que los sectores de oposición
decidieron aglutinarse en una Mesa de Unidad Democrática para seleccionar, a
través de un proceso democrático de elecciones primarias que tendrá lugar el 12
de febrero, a un solo candidato. Según las distintas encuestas de opinión que
circulan la victoria recaería en el gobernador del estado Miranda, Henrique
Capriles, quien ha cosechado la imagen de un buen administrador.
El
ganador, entre los cuatro que compiten, se enfrentará a Hugo Chávez en la
elección presidencial del próximo 7 de octubre y buscará impulsar un plan de
gobierno que ha sido estructurado bajo amplios consensos entre todos los
sectores que componen la Mesa. Una oposición unificada con un candidato surgido
de un proceso democrático y con una plataforma de gobierno sólida significa mayores
posibilidades de producir finalmente una alternancia del Ejecutivo en
Venezuela.
El
presidente Chávez, que se presenta como el candidato del Polo Patriótico, una
coalición entre partidos de izquierda, estaría en condiciones de obtener
un nuevo mandato de seis años a juzgar por el nivel de aprobación que ronda el
50% y por la cantidad de recursos que dispone para la campaña. El mayor
peligro, en caso de obtener una nueva victoria, podría estar en la falta
de reflejos que ha comenzado a mostrar el chavismo tras cambiar su tradicional
política de invitar a prestigiosos grupos de observación electoral como la OEA
o el Centro Carter.
El
más importante elemento de legitimación de Chávez en el poder lo constituyen
los distintos procesos electorales a los cuales se ha sometido bajo el
acompañamiento y la vigilancia de observadores imparciales. Una nueva victoria
en las urnas sin la presencia de la comunidad internacional podría poner en
jaque a uno de los pilares de sustentación del chavismo frente a una oposición
que viene denunciando un manejo autoritario del poder y una vulneración
sistemática del estado de derecho.