miércoles, 25 de enero de 2012

Habemus iniqua

Medio: La República (Perú)


 

Link: http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/habemus-iniqua-25-01-2012

 

Nota:


El francés Alexis de Tocqueville se embarcó en 1831 en viaje oficial hacia los EE. UU. para estudiar su sistema penitenciario, aunque el verdadero interés que tenía era conocer el funcionamiento de la democracia norteamericana. Las observaciones que resultaron de su investigación quedaron plasmadas en la obra La Democracia en América.

Una primera cuestión que sorprendió a Tocqueville fue encontrarse con una sociedad sin estratos sociales. A diferencia de cómo estaba estructurada Europa, donde el origen familiar determinaba la vida de las personas, la igualdad de condiciones era la mancha que se esparcía con fuerza para influir en los diversos órdenes de una sociedad en la cual los pobres y los ricos representaban apenas una pequeña franja.

Tal como lo demostraba el caso de EE. UU. era posible que los valores igualitarios de un gobierno surgido de la soberanía popular se articularan con los valores del liberalismo de un gobierno limitado y responsable. El mayor peligro que veía Tocqueville estaba en la posibilidad de una alteración de la convivencia entre la igualdad y la libertad derivada de la presión social contra aquellos que disintieran con la opinión mayoritaria ejerciendo su derecho a pensar distinto. Había que salvaguardar entonces la libertad bajo una corriente democrática universal.

Hoy día, sin embargo, la esfera de la igualdad es la que estaría en grave retroceso a juzgar por los datos y las movilizaciones de ciudadanos indignados que tienen lugar en ciudades como Nueva York o Madrid. Las democracias más desarrolladas del planeta, aun las más igualitarias como Dinamarca o Suecia, registran una distribución del ingreso que ha ido empeorando durante las últimas tres décadas según las cifras que difundió la OCDE en un informe de 2011 titulado “Divididos Estamos”. Mientras que en 1980 la distancia promedio de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre era de 5 veces ahora es de 6 veces en estos países.  Al presentar el informe el SG de la OCDE enfatizó un concepto que gana consenso en el mundo y es que el crecimiento económico no derrama automáticamente a los más pobres y que un plan integral se torna imprescindible para asegurar la inclusión social.

En la búsqueda de igualdad se han cometido todo tipo de abusos y atropellos pero no deja de ser un ideal democrático al cual se debe aspirar.  Brasil, uno de los países más desiguales de la Tierra, puso en marcha un programa de transferencia condicionada de dinero que ha sido perfeccionado y expandido durante la última década generando una disminución en los niveles de desigualdad. El éxito de los brasileños, combinando el fortalecimiento de sus instituciones con políticas orientadas a los desposeídos, despierta admiración aunque se trata del inicio de un largo camino.

El alejamiento del ideal democrático igualitario socava las bases de la prosperidad y el bienestar general que observó Tocqueville. Es en ese ideal donde los gobiernos deben centrar sus esfuerzos mientras procuran que no sea vulnerado el estado de derecho.