miércoles, 21 de diciembre de 2011

Una brújula para Estados Unidos

Medio: La República (Perú)


 

Link: http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/una-brujula-para-estados-unidos-21-12-2011

 

Nota:

En una breve y modesta ceremonia, las tropas de los EEUU arriaron finalmente su bandera luego de permanecer en Irak desde el 2003. Su partida deja un lastimoso saldo de más de 100.000 víctimas mortales entre la población civil y la friolera de casi 800.000 millones de dólares gastados en una aventura militar justificada con mentiras y engaños. En paralelo se conocieron los últimos datos que miden la pobreza en los EEUU, los cuales señalan que casi la mitad de los norteamericanos experimentan serias dificultades económicas y que el dinero se concentra aceleradamente en pocas manos resquebrajando peligrosamente el contrato social. 
El devastador panorama sobre la pobreza y la desigualdad junto al dramático balance sobre la guerra en Irak no dejan de sorprender al recordar cómo caracterizaba hace apenas una década, con apabullantes cifras, la situación un exultante Bill Clinton en su último mensaje anual al Congreso. En el 2000, sin ningún rival que pudiera amenazar su hegemonía, con una economía que mostraba una prosperidad sin igual y un superávit récord en las cuentas públicas, el estado de la unión era más fuerte que nunca.
La controversial elección presidencial de ese año, que terminaría siendo dirimida por una Corte Suprema de conformación conservadora a favor del candidato George W. Bush, daría comienzo a una etapa compleja desplegando su peor faceta en las distintas respuestas brindadas al ataque terrorista del 11-S: la instauración de la tortura para la adquisición de información, una visión unilateral para actuar internacionalmente incluyendo el uso de la fuerza militar, recortes de impuestos beneficiando al percentil más rico de la población, recortes en programas sociales perjudicando a los más vulnerables y un aumento sideral del presupuesto militar.
En su libro Nuestros valores en peligro, el ex presidente Jimmy Carter sostiene que la emergencia del 11-S posibilitó que un ala minoritaria dentro del partido republicano financiada por poderosos intereses, con una visión religiosa fundamentalista y ultraconservadora, que nunca había tenido lugar dentro del espectro político de centro en el que solía discurrir la política norteamericana, encontrara su oportunidad histórica para ejercer, a través de Bush y su círculo íntimo, una enorme influencia sobre el poder. Las consecuencias fatales de estas políticas radicales, siguiendo el pronóstico elaborado por Carter, se mostrarían en una polarización nunca antes vista en la política, una creciente exclusión social y un desprestigio enorme de los EEUU ante el mundo. 

La falta de corrección y persistencia de algunas de estas políticas, como se ha visto en las sucesivas extensiones de exenciones impositivas para los más ricos o en la continuidad de la postura frente al calentamiento global, demuestran que el liderazgo político sigue claudicando ante poderosos intereses particulares y visiones extremas. El regreso de la política de EEUU al cauce del bien común y la concertación internacional se tornan imprescindibles frente a un país fracturado y un mundo agobiado por acuciantes desafíos globales.