Medio: La República (Perú)
Fecha:
14/12/2011
Link: http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/la-celac-en-marcha-14-12-2011
Nota:
La
celebración de la primera cumbre de la CELAC en Venezuela, un foro político que
ha logrado nuclear a 33 Estados de Latinoamérica para promover la integración y
el desarrollo, fue recibida, por algunos, con cierto escepticismo acerca de las
posibilidades reales de su viabilidad y con una importante cuota de pesimismo,
por otros, que la encasillan únicamente como una iniciativa bolivariana para
aislar a los países de la región de los EEUU. Un breve análisis de las razones
históricas, motivaciones y posibilidades de una organización como la CELAC en
el contexto actual podría, sin embargo, brindar una mirada más abarcadora del
fenómeno y su razón de ser.
En
primer lugar, la idea de la integración en A. Latina es el mayor anhelo
colectivo desde el proceso independentista. Si bien la integración ha sido
hasta el momento un proceso discursivo y de pocas realizaciones concretas,
existe una suerte de continuidad histórica a través de las distintas
iniciativas puestas en marcha y la CELAC es parte de ese mismo impulso.
La
segunda cuestión es el consenso que existe, entre los países que la integran,
sobre el cuestionamiento al funcionamiento del sistema interamericano
como un vehículo esencialmente funcional a los intereses de
la Casa Blanca. El mismo Samuel Huntington menciona en Choque de civilizaciones
el uso que hacen de las instituciones internacionales las potencias
occidentales –como los EEUU– para mantener su predominio y proteger sus
intereses. El cuestionamiento, de todas maneras, tiene un planteamiento
más radical que propone separar a A. Latina de la OEA a partir de la creación
de la CELAC y otra corriente más moderada que, sin dejar de cuestionar a los
EEUU, considera que la OEA ha logrado institucionalizar valores a conservar
como la veeduría electoral y un sistema de protección transnacional de DDHH. La
CELAC sería, para estos últimos, un reequilibrio necesario para abordar los
mayores desafíos hemisféricos junto a los EEUU y Canadá pero a partir de un
relacionamiento articulado sobre nuevas bases.
Una
tercera cuestión a considerar es la existencia de una mayor sintonía para
unificar a A. Latina con una sola voz en su interlocución internacional. Se
trata de la preferencia por una concertación multilateral y un intento de mayor
coordinación entre los Estados sin importar la distancia ideológica de sus
gobiernos. El poderío de los EEUU había condicionado, a través de
fuertes vínculos bilaterales con los distintos países de la región, esta
posibilidad pero la declinación relativa de su poder ha ido posibilitando una
relación más cercana y con mayor sintonía entre los países de A. Latina.
La
CELAC, que representa otro paso trascendente en un largo trecho que debe
transitar la región para poder hacer realidad su mayor anhelo, logrará sus
objetivos manteniendo la iniciativa como una instancia a favor de quienes la
integran para articularse con el mundo en una suerte de unidad mayor pero sin
distanciarse fatalmente de nadie.