martes, 8 de noviembre de 2011

Repensar Europa

Medio: La República (Perú)


 

Link: http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/repensar-europa-08-11-2011


Nota:

Mientras las naciones europeas se enfrentaron de manera cruenta durante siglos,  sucesivas generaciones de europeístas proclamaron la necesidad de una Europa unida como solución a todos sus problemas. Hubo que esperar a que el horror de la segunda guerra mundial, con resultado devastador, posibilite ese proyecto europeo que había sido soñado durante tanto tiempo.

El primer paso fue dado en 1950  por Robert Schuman, quien propuso someter bajo una única autoridad común el manejo de las producciones de acero y carbón. El canciller alemán Konrad Adenauer acogió positivamente la iniciativa francesa y un año más tarde seis países pusieron en marcha la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Mediante este primer acuerdo se lograrían varios objetivos, como la creación y experiencia de una primera autoridad supranacional, el manejo comunitario de los materiales estratégicos que habían alimentado las guerras y la generación de una capacidad de producción autónoma.

Desde aquella “Europa de los seis” se fueron adoptando otros instrumentos que generaron un mercado común donde circulan personas, mercancías y capitales, la adopción de una moneda única y la creación de un Banco Central Europeo. A pesar de los enormes avances logrados, una de las debilidades de esta construcción está en el principio de la conferencia intergubernamental por el cual se gobierna a una Europa sin fronteras económicas. Los Estados, bajo esta modalidad,  conservan el conjunto de sus prerrogativas y dejan a salvo una parte de sus soberanías para tener la última instancia de decisión. En caso de una crisis, como la actual, es muy difícil que un gobierno por sí solo pueda asumir la responsabilidad de la economía del conjunto y esté dispuesto a endeudarse para financiar un estímulo económico que saque adelante al país en problemas.

En Europa no hay un gobierno unificado que respalde las decisiones económicas que se deben tomar entre muchos, y en tiempos de crisis aflora esa debilidad institucional. A pesar de ello, a los países que componen esta integración tan novedosa no les interesa volver atrás el proyecto europeo porque significaría la pérdida de un mercado ampliado para sus exportaciones además del poco peso político que tendrían esos países al volver a jugar solos en la arena internacional.

La solución al problema de Europa es eminentemente política. Algo similar vivieron los EEUU antes de darse su sistema federal. Las trece colonias que se independizaron de Inglaterra intentaron entre 1777 y  1788 ligarse a través de una confederación de estados soberanos. Ese proyecto fracasó por las debilidades estructurales y para remediarlo avanzaron hacia un federalismo con un gobierno mucho más fuerte ¿Será la crisis de Grecia esa oportunidad para iniciar un camino similar?