Medio: La República (Perú)
Fecha:
22/11/2011
Nota:
El
informe recientemente divulgado por la AIEA sobre Irán ha suscitado una nueva
controversia internacional al sugerir, aunque sin arrojar conclusiones
definitivas, que estaría buscando desarrollar armas nucleares a pesar de sus
reiteradas afirmaciones en contrario.
La
reacción de EEUU, Francia y Alemania, con amenazas de impulsar nuevas
sanciones, no se hizo esperar. Israel, que no ha firmado el Tratado de No
Proliferación Nuclear y además poseería cabezas nucleares, tiene también en la
mira a Irán desde que sus actuales líderes han negado públicamente el
holocausto, señalado como objetivo la eliminación de su Estado y brindado apoyo
a grupos extremistas. El primer ministro Netanyahu ha manifestado que todas las
opciones están sobre la mesa, incluso la posibilidad de un ataque preventivo,
de modo de evitar que finalmente Irán logre desarrollar una bomba
nuclear.
Los defensores de la inevitabilidad de un ataque preventivo sostienen que desde la segunda guerra mundial ningún Estado ha vuelto a utilizar las armas de destrucción masiva en un conflicto bélico y que las potencias habían optado por una suerte de racionalidad para evitar la destrucción mutua asegurada que se produciría en un eventual intercambio nuclear.
Esa
racionalidad se habría quebrado con la irrupción de un terrorismo fanático que
considera la inmolación como parte de un plan divino y la prueba de su accionar
estaría en los atentados del 11-S. Siguiendo con esta argumentación la misma
civilización estaría en juego si se permitiera que países como Irán, que
cobijan y sustentan grupos radicales, desarrollen un misil capaz de transportar
una cabeza nuclear. Ante la eventualidad que esos grupos tengan acceso a armas
más letales no habría más opción que un ataque preventivo.
Los planes israelíes podrían acelerarse a partir de lo que dice el informe de la AIEA, pero un ataque preventivo contra Irán, además de no poder asegurar su objetivo de retrasar o eliminar un supuesto programa nuclear, sería un dislate mayúsculo con imprevisibles y devastadoras consecuencias al afectar el precario equilibrio que existe en una de las regiones más calientes del mundo.
La agresión externa fortalecería al actual gobierno iraní y su ala radical representada por la Guardia Republicana, debilitando, a su vez, a los grupos moderados y agentes democratizadores que, como ha demostrado la primavera árabe, pueden representar un factor emergente, alternativo para las mayorías. La comunidad internacional debería considerar enfocar su energía y recursos apoyando a los grupos moderados con una mirada de mediano plazo. Insistir por este camino será probablemente una alternativa superior a la implementación de nuevas sanciones o la generación de un nuevo frente de conflicto armado en el mundo.