martes, 15 de noviembre de 2011

Brasil salda una deuda

Medio: La República (Perú)


 


 

Nota:

 

Brasil, un país que ha logrado notables avances en el plano de su economía e inserción internacional, acaba de anunciar el establecimiento de una Comisión de la Verdad y la Reconciliación. La revisión de su pasado y la investigación de los crímenes contra la humanidad, perpetrados por los gobiernos militares, abre la posibilidad de consolidar el sistema democrático y cerrar finalmente un capítulo trágico de su historia.  

A diferencia de sus vecinos, que han profundizado en la investigación y juzgamiento del terror estatal mediante avances y retrocesos, la democracia brasileña tiene todavía una deuda pendiente con las víctimas y sus familiares.  La iniciativa que pone en marcha la presidenta Dilma Rousseff, una de las víctimas que sufrió  tortura y cárcel,  ha sido recibida con gran entusiasmo por parte de organizaciones de DDHH pero con cautela por parte de otros sectores críticos del mandato que ha recibido la Comisión.

En un plazo de dos años, los investigadores que la conforman, investigarán las denuncias de abusos contra los derechos fundamentales que tuvieron lugar entre 1964 y 1988, pero no se celebrarán juicios.  La producción de un informe por parte de la Comisión, aunque no cambiará la ley de 1979 que otorgó una amnistía y blindó a los perpetradores de los abusos contra un posible enjuiciamiento, significa, de todas maneras, un valioso primer paso para comenzar a desterrar la impunidad, reconstruir lo sucedido y evitar a través de la memoria que vuelva a suceder algo semejante.

Los países democráticos de la región que han ido avanzando en este plano tuvieron también que enfrentar presiones, leyes y medidas con el fin de impedir la investigación de los crímenes de lesa humanidad. Un caso de avances y retrocesos lo configura la ejemplar política de DDHH seguida por la Argentina desde 1983 cuando Raúl Alfonsín, un presidente civil respaldado por la autoridad moral del voto ciudadano, decidió impulsar el juzgamiento a las cúpulas militares causantes de la noche más horrorosa de la historia argentina. El histórico juicio generó reacciones, presiones y alzamientos militares que cerraron la posibilidad de continuar con las investigaciones. Las leyes que se sancionaron en 1985, bajo presión facciosa, recién pudieron ser anuladas dos décadas más tarde mediante el impulso de otro presidente civil, Néstor Kirchner.  

El apoyo a los esfuerzos de sociedades que intentan revisar su pasado guarda acaso una clara dimensión de carácter presente y de vital importancia para las futuras generaciones. A pesar de la existencia de museos, películas, evidencias, estudios, relatos que demuestran el holocausto del nazismo perpetrado contra el pueblo judío, aparecen todavía grupos neonazis que buscan reivindicarlo y algunos que intentan hasta negarlo.