martes, 13 de septiembre de 2011

Las nuevas democracias


Medio: La República (Perú)


 


Nota:
La promoción de la democracia era, hasta hace poco tiempo, un ejercicio reservado con exclusividad para los países prósperos y con democracias consolidadas. Este selecto club de promotores democráticos, compuesto por unos pocos miembros, irradiaba sus políticas desde el norte hacia el sur. Los EEUU prevalecían dentro de este esquema desplegando sus propias reglas y métodos pero la aguda crisis económica, con su consecuente pérdida de poder relativo en la escena mundial, impactó negativamente en las posibilidades de seguir ejerciendo ese rol.
El paradigma de la promoción de la democracia se ha ido reconfigurando a partir de estos hechos y su futuro se presenta con nuevas posibilidades, así como también con nuevos desafíos. El dato que configura las nuevas posibilidades es el rol cada vez más activo de nuevos promotores del sistema en las democracias emergentes que se han ido consolidando durante la última década.
Países como Brasil, la India o Sudáfrica están implementando programas de apoyo a proyectos de desarrollo en otros países, inaugurando una nueva era de cooperación internacional pero en clave sur-sur. Desconfiados de la promoción democrática en clave norteamericana comienzan a asumir un rol independiente y con características propias en esta materia.
La adopción de cláusulas democráticas, como condición de pertenencia y participación en los foros multilaterales, configura otro de los esfuerzos que están desplegando estos países para fortalecer a la democracia. Desde el Mercosur y la Unasur se impulsó, a partir de distintas situaciones de amenaza a la democracia que sufrió primero Paraguay en 1996 y luego Ecuador en el 2010, una cláusula democrática por la cual no solamente debe ser una democracia el aspirante a ingresar sino que sufre la suspensión inmediata del grupo aquel país en el que se produzca una interrupción democrática. Mediante este tipo de cláusulas el énfasis tradicional en el respeto a la soberanía nacional y la no intervención en los asuntos internos de otros países, que se consideró originalmente para contener las intervenciones por parte de los EEUU en los países del Hemisferio pero que utilizaron las dictaduras como herramienta y escudo para su supervivencia, comienza muy lentamente a ser revisado.
La promoción de la democracia desde estos nuevos actores representa la posibilidad de una alternativa frente a modelos como China o Rusia que desafían a la expansión de la democracia en el mundo privilegiando el progreso bajo un modelo autoritario. Las democracias emergentes, al priorizar el desarrollo con equidad pero sin desvincularlo de los principios que rigen a las democracias republicanas, están alumbrando una nueva era, enfocada en  la dignidad del ser humano.