martes, 20 de septiembre de 2011

¿Existe el sueño americano?


Medio: La República (Perú)


 


Nota:
Barack Obama, un presidente que despertó muchas ilusiones de cambio pero que tuvo magros resultados hasta ahora, estaría finalmente decidido a impulsar un impuesto a los millonarios como parte de un plan global para reducir el déficit heredado de la era Bush. Con esta medida, que busca igualar las cargas impositivas de los que más tienen con el resto de los norteamericanos, Obama parece dispuesto a revisar la política de exención de gravámenes al percentil más rico de su país justificado en que el supuesto que el dinero no cobrado en impuestos sería destinado a inversiones dinamizadoras de una estrangulada economía.
Ese principio, impulsado por el gobierno de George W. Bush como una medida excepcional pero ratificada luego por Obama para darle un carácter más permanente, suponía un ciclo virtuoso que, a juzgar por la dramática situación actual, no se ha verificado en la realidad. La baja tasa de creación de puestos de trabajo y la creciente pobreza, junto con el aumento de los niveles de desigualdad y polarización social que genera la condición de privaciones en medio de la abundancia, desmienten las supuestas bondades de políticas que benefician solamente a los multimillonarios.
La pobreza en los EEUU, el país más rico del mundo pero el más desigual entre el selecto club de los desarrollados, alcanza a casi 50 millones de seres humanos que, con excepción de los indocumentados que no reciben nada, sobreviven gracias a la ayuda a cuentagotas que les llega del Estado. De acuerdo con la medición de la disparidad de ingresos (coeficiente GINI), este país viene registrando una regresión constante desde hace 40 años y, de continuar, estará en breve cerca de los niveles de desigualdad que tiene A. Latina.
La pobreza es un problema generalizado que llega a las diferentes capas que forman la sociedad norteamericana pero afecta esencialmente a los afroamericanos y a los hispanos, que detentan los niveles más altos de desempleo y menor capacitación. El eslogan del “sueño americano”, entendido como la posibilidad de lograr la movilidad social ascendente mediante el esfuerzo en un país lleno de oportunidades como claman muchos todavía con ingenuidad, es una frase que se les presenta cada vez más alejada y carente de toda realidad a quienes sufren la pobreza y la exclusión.
La calamitosa situación ha llevado al multimillonario Warren Buffett a lamentar abiertamente en un editorial del prestigio NY Times que personas de su condición paguen un porcentaje tan bajo de impuestos en comparación con los trabajadores de clase media. El clamor público de Buffett posibilita enfocar la pobreza, acaso el problema con mayores consecuencias que enfrentan las democracias, pero desde la responsabilidad que les cabe a los ricos.