Medio: La República (Perú)
Fecha:
17/08/2011
Nota:
Los “profesionales técnicos” del Estado peruano, excluyendo a
ministros y viceministros, recibirán un aumento en sus remuneraciones. La
decisión en cuestión, según será comunicada, alcanza a los 400 más altos
funcionarios y se cubrirá con recursos provenientes del superávit fiscal.
El anuncio es, a todas luces, una medida acertada que
revierte la política de “austeridad” del presidente García que había puesto un
tope a las remuneraciones de los servidores públicos, un recurso demagógico con
réditos a corto plazo entre la opinión pública pero que como consecuencia
generó el éxodo de funcionarios al sector privado. No puede resultar
sorprendente la demanda por una mayor presencia de un Estado que la mayoría
siente como ausente y el crecimiento de los conflictos sociales en medio de
anuncios y palabras rimbombantes sobre la prosperidad macroeconómica.
Un Estado que paga magros salarios, en especial a sus
funcionarios de carrera, desincentiva la posibilidad de captar o retener
servidores públicos calificados y competentes con consecuencias en la gestión
de las políticas públicas que deben brindar seguridad, educación y salud de
calidad.
Asegurar los recursos suficientes para fortalecer un régimen
de carrera profesional con estabilidad y con un ingreso al cargo basado en el
mérito, en los distintos niveles del Estado–nacional, regional o municipal– así
como en los distintos poderes, es una decisión política de trascendencia pues
significa posibilitar la institucionalidad que brinda la continuidad en las
políticas de largo plazo que necesita un país para su desarrollo.
La consecución exitosa de la política de inclusión social, la
mayor prioridad política de este gobierno, no podría ser llevada a cabo con
éxito solamente con asegurar mayores recursos para las políticas sociales, se
necesitarán funcionarios altamente capacitados para delinear y ejecutar
políticas complejas. El modo de contar con esa burocracia profesional y
permanente es a través de un servicio civil basado en criterios objetivos
de selección y pagando sueldos acordes con el perfil buscado.
Los países que han logrado brindar desarrollo y bienestar a
sus ciudadanos cuentan con un Estado fuerte, sin importar el tamaño de su
dimensión, que se construye justamente a partir de una burocracia
altamente calificada y bien pagada que, desde los escalafones más básicos,
ingresa a un cargo por un riguroso concurso.
La decisión política de comenzar a reconocer y prestigiar el
rol de la función pública mediante el aumento de salarios representa la primera
condición para lograr la inclusión social. Por ese camino el Perú
encontrará pacíficamente el desarrollo que la mayoría está demandando.