Medio: La República (Perú)
Fecha:
30/08/2011
Nota:
La crisis económica que afecta al mundo desarrollado con
imágenes de jóvenes enfurecidos y frustrados, en países como Chile o Gran
Bretaña, comienza a remover algunas conciencias. Los ricos, al darse cuenta de
que disfrutar del banquete entre unos pocos es riesgoso, han decidido llamar al
mesero, en un gesto sorprendente e inédito, para asumir una cuenta con mayores
impuestos.
Vivimos en una suerte de esquizofrenia colectiva en la cual
elegimos libremente representantes para impulsar el bienestar general, pero
terminan favoreciendo, como rehenes o cómplices, intereses particulares de
sectores poderosos y desvirtuando el mandato recibido por las mayorías. La
democracia no puede cumplir entonces con su razón de ser, que es la búsqueda de
igualdad. Los mismos empresarios al ofrecer abrir sus billeteras, como ocurrió
en Francia, toman conciencia de que es necesario e imprescindible generar las
condiciones para mayor inclusión y cohesión social.
Los filósofos griegos habían concluido en que una democracia
tiene mayor probabilidad de desarrollarse y perdurar en una sociedad
igualitaria. Comprendieron ya hace más de veinte siglos que los seres humanos
difícilmente podían convivir entre ellos bajo un sistema con escandalosos
niveles de inequidad y con una enorme disparidad de ingresos.
De acuerdo al índice de desarrollo humano elaborado por la
ONU en su informe de 2010, Gran Bretaña es el segundo país más desigual de
Europa. En una de las economías más prósperas del mundo, el 5% de los ciudadanos
concentra más del 30% de los ingresos. Como resultado de esta ecuación tan
desigual, más de 10 millones de sus ciudadanos son pobres en medio de la
abundancia.
En Chile, el mejor alumno de la clase, el crecimiento
económico y la estabilidad política no han sido suficientes para evitar la
enorme disparidad existente. La sociedad está movilizada para demandar un
sistema educativo de calidad. Los jóvenes chilenos, al igual que los jóvenes
ingleses que iniciaron sus protestas cuando se tocaron las bases de la
educación pública, están recordando a los políticos que la educación no es un
privilegio sino un derecho y una herramienta que posibilita sociedades más
igualitarias.
El dilema mayor de las democracias es entonces resolver esa
contradicción existente entre individuos iguales, pero que conviven dentro de
sociedades desiguales. Es justamente por esa razón que las políticas de
cohesión e inclusión social, en beneficio de los sectores excluidos, deben ser
la prioridad de aquellos que tienen la responsabilidad de gobernar un país cuya
aspiración sea la vida en democracia.