miércoles, 27 de julio de 2011

Semblanza del Canciller

Medio: La República (Perú)


 

Nota:
Era mi segundo día en Lima para comenzar a coordinar el Foro de Diálogo entre los países andinos y los EEUU, un proyecto que impulsaba el ex presidente Jimmy Carter junto a IDEA Internacional. La primera reunión de trabajo, en ese caluroso enero del 2010, sería con el entonces jefe de la oficina de IDEA en el Perú, Rafael Roncagliolo, quien, luego de saludarme, lo primero que me dijo, sin conocerme todavía, fue: “¿Por qué no te mudas del hotel en el que te estás alojando y vienes a vivir en casa hasta que encuentres la tuya?”.
El generoso ofrecimiento a un desconocido argentino recién llegado a Lima, como supe posteriormente, era parte de una antigua costumbre que había practicado en tantas ocasiones para dar refugio a los hombres y mujeres que llegaban a Lima en una situación desesperada y escapando de alguna de esas atroces dictaduras que fustigaron a la mayoría de los países de A. Latina durante los años setenta del siglo pasado.
Esa anécdota y característica particular es probablemente la mejor manera de describir la vocación humanista del canciller que ha convocado Humala para representar a Perú ante el mundo; un hombre formado en la sociología y proveniente de una militancia comprometida con la inclusión social, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la defensa de los derechos fundamentales de las personas.
Elegido para suceder al canciller José A. García Belaunde, un diplomático cuya gestión goza del reconocimiento de sus pares y anota importantes logros para beneficio de su país,  la figura del nuevo canciller representa una señal fuerte de continuidad y estabilidad al volver a poner la diplomacia en manos de alguien que con su formación, experiencia internacional y recorrido muestra la mejor cara de un país que sorprende al mundo y que logra jugar un rol cada vez más trascendente en las relaciones internacionales.
Las palabras “concertación, integración y relaciones cordiales” fueron puestas en boca del flamante canciller en sus primeras declaraciones para sintetizar las prioridades de la política internacional del Perú impulsadas por un presidente que delega esa compleja tarea en alguien que ha sabido demostrar, a través de la impronta dejada en instituciones como Transparencia o el Acuerdo Nacional, un firme compromiso hacia la concertación y el diálogo como mecanismos centrales de construcción de realidades políticas y de búsqueda de soluciones concretas.
Con la designación al frente de Torre Tagle de un hombre de la talla de Rafael Roncagliolo, el proceso de integración entre nuestros países, en un momento de posibilidades de mayor confluencia y construcción de consensos en la región, suma un aliado esencial para aportar con sus atributos a desdibujar los límites artificiales que las fronteras imponen y contribuir con la más trascendente obra colectiva que persigue A. Latina.