Medio: La República (Perú)
Fecha:
26/07/2011
Nota:
Cuando
George W. Bush asumía la presidencia su prédica hacia los “buenos amigos al sur
de la frontera” auguraba, a comienzos del siglo, una era de relaciones
fructíferas entre EEUU y A. Latina. El ataque terrorista del 11-S cambiaría
drásticamente las prioridades de la política exterior norteamericana y su forma
de relacionarse con el mundo. El unilateralismo del gobierno de Bush impuesto
bajo endebles justificaciones y sustentado en el uso del poder militar para
afrontar la “guerra contra el terrorismo” dañaría profundamente las relaciones
y la posibilidad de construir consensos con los “buenos amigos” de la región.
La
llegada a la Casa Blanca del primer afroamericano, Barack Obama, portaba el
simbolismo e idealismo necesario para generar la esperanza de una nueva etapa.
En este contexto auspicioso el expresidente Jimmy Carter realiza en 2009 una
gira a los países andinos para recoger opiniones sobre el estado de las
relaciones, los desafíos existentes y las posibles formas de abordarlos en
conjunto. Luego de las consultas propone auspiciar desde el Centro
Carter, convocando también para esta empresa a IDEA Internacional, un proceso
de diálogo entre académicos, miembros de la sociedad civil, exfuncionarios de
gobiernos, periodistas y empresarios de Bolivia, Colombia, Ecuador, EEUU, Perú
y Venezuela. El Foro de Diálogo, consolidado como un espacio ciudadano a partir
de visitas bilaterales que buscaron fomentar un mayor conocimiento de las
distintas realidades y tres encuentros generales de todos sus miembros,
logró plasmar el Informe: “Hacia una Agenda Común entre los Países Andinos y
los EEUU”.
El
informe, que representa un significativo aporte al debate de las relaciones
andino-estadounidenses, logra sistematizar, a través de una consulta a líderes
y a la opinión pública de los seis países, las áreas donde existe un terreno
común para la cooperación y aquellas donde prevalece la ambivalencia y la
divergencia. En cuanto a los consensos, destaca la necesidad de discutir nuevos
enfoques para políticas migratorias, el impulso de una agenda social para
lograr mayores niveles de inclusión e igualdad y la adopción de normativas que
protejan el ambiente. Como divergencia señala la promoción de la democracia
desde los EEUU y su percepción como una forma de injerencia mientras que entre
las divergencias aparece el tema del narcotráfico frente al agotamiento de las
políticas existentes para combatirlo.
La
construcción de este instrumento colectivo, que representa otra agenda posible
en las relaciones entre los andinos y estadounidenses, deja planteada a los
gobiernos los caminos alternativos para el abordaje de los desafíos y las
problemáticas que afectan a estos países. La consideración de esta
iniciativa y sus propuestas será en beneficio de los gobiernos y de los
ciudadanos que representan.
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