Fecha: 28-05-12
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Nota:
La búsqueda de la
desaparición del Estado ha sido un ideal compartido por sectores de izquierda y
de derecha por igual. El marxismo, postulando que el estado era un instrumento
exclusivamente al servicio de los poderosos, buscaba la creación de una
sociedad sin clases donde se terminaran las condiciones que generan la
explotación del hombre por el hombre. Los libertarios, desde el otro extremo,
asumen que el Estado debería ser quitado del medio porque es un factor que
deforma y entorpece la libre iniciativa del mercado. En ambos casos se pierde
la perspectiva estratégica del rol del estado.
El punto medio
entre estas posturas radicales sería aquel que reconoce la importancia de
contar con un Estado que posibilite transformar el crecimiento económico en
desarrollo a través de la implementación de políticas públicas de largo plazo.
Para ello resulta imprescindible su fortaleza de modo que, independientemente
del tamaño que asuma, sea eficiente. En el caso de los países de América Latina
que han conocido distintas etapas de expansión y reducción del Estado,
dependiendo de la influencia ideológica puesta en juego en cada momento
histórico, el Estado ha sido, a grandes rasgos, débil e ineficiente.
Una de las
reformas cruciales que harían más poderosos a nuestros estados, esto es un
mejor instrumento para impulsar el desarrollo, giraría en torno a la creación
de una burocracia basada exclusivamente en un reclutamiento con criterios de
meritocracia e igualdad. Mediante esta reforma estructural el Estado pasaría a
contar con un personal altamente capacitado, idóneo y profesional que se
encargaría, bajo la orientación de quienes son elegidos de manera temporaria
en cargos de representación, de implementar las complejas políticas públicas
que requieren, para su éxito, muchos más años de recorrido que los exiguos
plazos de un gobierno determinado.
La reforma del
Estado, a través de la creación de un servicio civil con estas características,
fue impulsada a finales del siglo XIX por los países que han logrado altos
niveles de desarrollo para sus sociedades. El objetivo buscado era superar “el
sistema de la ruina”, una práctica mediante la cual el Estado es tomado como un
botín por quienes tienen el gobierno y distribuyen entre sus seguidores
los puestos de la administración gubernamental sin otro criterio que la lealtad
política. En Gran Bretaña y en los EEUU, donde sus dirigentes se dieron cuenta
de que esa práctica era una de las causas que llevaban a sus economías a la
ruina, impulsaron, en 1855 y 1883 respectivamente, el desarrollo de procesos
selectivos basados en el mérito como método de ingreso a un puesto público no
electivo.
En la última
década la mejora en los ingresos proveniente de los productos primarios de
exportación ha permitido a la región reducir las gravosas deudas externas y
canalizar mayores recursos en la reducción de la pobreza y la desigualdad.
Habiendo logrado fortalecer el rol del estado es momento de considerar reformas
pendientes como la construcción de un servicio civil para lograr que el
crecimiento en nuestras economías se transforme en desarrollo.