martes, 1 de mayo de 2012

Los dos caminos de la región



Medio: La República

Fecha: 01-05-12

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Nota:


La recuperación democrática en América Latina, que lleva más de tres décadas de vigencia, es un fenómeno inédito por la prolongada extensión en el tiempo y la magnitud de su alcance geográfico. La novedad de contar por primera vez en toda la región, a excepción de Cuba, con gobiernos que acceden al poder a través de procesos electorales coincide a su vez con un momento favorable, desde el punto de vista económico, derivado esencialmente del aumento en el precio de los productos primarios de exportación.

En el nivel de la política, sin embargo, podemos observar dos modelos distintos que transitan las democracias electorales. A grandes rasgos se podría decir que hay un grupo que se caracteriza por tener gobiernos que intentan concentrar el poder político en manos de la figura presidencial incluyendo, como parte de ese modelo, la búsqueda de permanencia en el poder forzando el cambio de cualquier tipo de limitación legal al respecto. El paquete viene acompañado de un debilitamiento sistemático de los otros poderes del Estado y los diversos organismos de control, una relación de creciente tensión con el derecho a la libertad de expresión, la asfixia de las organizaciones de la sociedad civil impidiendo el financiamiento externo, la persecución judicial y el hostigamiento a rivales políticos, la manipulación de las estadísticas oficiales para esconder los problemas económicos y la colonización de sectores públicos estratégicos con militantes políticos cerrando la posibilidad de construir un Estado eficiente y profesionalizado a partir de criterios rigurosos en el proceso de selección y acceso a los cargos de la administración.   

En el otro andarivel se ubicarían las democracias electorales donde las fuerzas políticas que se alternan en el gobierno construyen consensos amplios destinados a asegurar la construcción de instituciones sólidas y la implementación de políticas públicas de largo plazo. El paquete de este segundo grupo viene acompañado de una expansión creciente de la participación ciudadana sin vulnerar el estado de derecho ni el equilibrio entre los poderes del Estado, un manejo macroeconómico fiscalmente responsable que incluye programas focalizados para disminuir la pobreza y la desigualdad mientras se busca atraer a la inversión extranjera, la profesionalización del manejo de sectores públicos estratégicos y el acatamiento de reglas de juego aun cuando por observarlas los políticos que están en el poder se ven perjudicados por esas mismas reglas.  

Las implicancias y resultados que se producirán, a mediano y largo plazo, entre estos dos modelos, que se diferencian en la manera de entender y ejercer el mandato de la representación, serán la posibilidad de lograr finalmente aquello que todavía está pendiente en nuestra región: la transformación de nuestro enorme potencial y riqueza en desarrollo y bienestar.
El camino del desarrollo pareciera estar entonces en la alternancia de gobiernos con liderazgos moderados y responsables que se alternen en el poder desplegando la acción gubernamental más allá de una lógica cortoplacista y de un proyecto político personalizado.