martes, 11 de octubre de 2011

Un nuevo liderazgo


Medio: La República (Perú)


 

Link: http://www.larepublica.pe/columnistas/desde-fuera/un-nuevo-liderazgo-11-10-2011


Nota:

Hace algunos días fue anunciada la decisión del comité que otorga el Premio Nobel de la Paz. En esta oportunidad, tres valientes y ejemplares mujeres fueron distinguidas: la presidente de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf, su compatriota Leyman Gbowee y la yemení Tawakkul Karaman.

Poco antes de conocida esta noticia moría a los 71 años Wangari Maathai, una de las mayores promotoras de la no violencia. Esta ilustre keniana había sido la primera mujer africana en recibir la distinción en 2004 como reconocimiento a su trabajo con el ‘Movimiento Cinturón Verde’, desde el cual plantó 30 millones de árboles para proteger el medio ambiente, y por su oposición a la dictadura de Daniel Arap Moi, que había gobernado Kenia con mano dura entre 1978 y 2002.

Las mujeres que reciben ahora el Nobel de la Paz, al igual que Maathai, se han destacado por su decidido compromiso con la democracia, la paz y los derechos fundamentales. Ellen Johnson-Sirleaf, la primera mujer africana elegida democráticamente para la presidencia de su país en 2006, lideró un movimiento que contribuyó a pacificar a Liberia y una firme oposición al dictador Charles Taylor, un tirano que hoy está siendo juzgado por crímenes contra la humanidad. La terna se completa con Leyman Gbowee, otra destacada pacifista de Liberia que también contribuyó con el fin de la guerra, y Tawakkul Karaman, una activa política de Yemen que se ha distinguido por su firme defensa de los DDHH que viola la dictadura de su país.  

La decisión del comité del Nobel, cuyo argumento fue que la democracia y la paz se alcanzarán al hacer realidad la participación de las mujeres en todos los niveles del desarrollo social, nos recuerda que la conformación del entramado de poder en el mundo sigue siendo, todavía, esencialmente masculino. Frente a esta realidad, mujeres como las galardonadas y muchas otras van ocupando, gracias a sus propios méritos y esfuerzo, lugares de decisión desde los cuales imprimen un nuevo y ejemplar liderazgo.

El apoyo, el estímulo y el fomento a ese liderazgo renovador que crecientemente está ejerciendo la mujer a todo nivel y en todos los ámbitos, como lo ha hecho nuevamente el comité del Premio Nobel con su decisión, posibilitarán seguramente un desarrollo con rostro más humano y sociedades más armoniosas.


Finalmente la humanidad no será salvada por un pelotón de soldados, según la cita que hace Javier Cercas en su obra Soldados de Salamina, sino por una nueva y necesaria forma de ejercer el poder que generará la más profunda y pacífica revolución del siglo XXI.