Medio: La República
Fecha: 04-04-14
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Nota:
La distinción Perfiles de Coraje, uno de los premios
más prestigiosos con el que la Fundación de la Biblioteca Presidencial John F.
Kennedy distingue en Estados Unidos a los mejores servidores públicos, acaba de
ser otorgada al ex presidente George Bush. El comité encargado del premio
eligió a Bush –padre- por el coraje político que desplegó en 1990 durante en el
ejercicio de su presidencia (1989-1993) al traicionar la principal promesa que
había lanzado previamente en su campaña. Se trató de una decisión de realismo
político que le costó el repudio de gran parte de su base electoral y de
sectores de su partido político. Su “traición” logró mejorar la economía en el
mediano plazo pero tuvo como respuesta inmediata un hostigamiento sin clemencia
que terminó impactando en las posibilidades de una reelección que buscó
infructuosamente en 1992 pero que perdió ante Bill Clinton.
Perfiles de Coraje es el título del libro que escribió Kennedy
durante su etapa de Senador cuando una convalecencia, debido a una fallida
operación de su espalda que casi le cuesta la vida, lo obligó a un prolongado
reposo. Esta obra, que recibió el Premio Pulitzer en la categoría de historia y
contribuyó a posicionar a Kennedy en el camino a la Casa Blanca, relata la
carrera de ocho senadores norteamericanos que pusieron en riesgo sus
carreras por defender ideales y principios aún cuando votantes y poderosos
grupos de interés los presionaban para torcer el rumbo. Kennedy encontró en
estos ocho senadores ejemplos concretos de coraje político, entendido como lo
que debe hacer un servidor público en determinadas circunstancias en atención a
sus propias convicciones, aún cuando por hacerlo pone en riesgo la propia
carrera y encuentra la incomprensión generalizada de los votantes y el repudio
de sus pares. Y eso fue lo que hizo George Bush en 1990 al aumentar los
impuestos a pesar de haber empeñado su palabra en 1988 con aquella famosa
promesa: “…lean mis labios, no subiré los impuestos…”. Aún a sabiendas que era
una contradicción que pondría en riesgo la suerte de su carrera política, el
presidente tomó de todas maneras una decisión que era imprescindible para
mejorar la economía. Bush se cavó así su tumba por una razón que creía superior
a la de su propia carrera política y conveniencia de corto plazo.
El fuerte cuestionamiento y el descrédito universal que existe
hacia la clase política, probablemente se deba a la desilusión que existe con
unos gobernantes faltos de coraje, que renuncian o esquivan las decisiones
cruciales ante el cálculo, la ambición de poder cortoplacista o la complicidad
con ciertos intereses concretos. Los gobernantes, en general, no están a la
altura de lo que nuestras sociedades necesitan. Una praxis política de carácter
especulativo y el sacrificio de las propias convicciones en el altar de la
ambición, termina debilitando la gobernabilidad y vaciando de contenido a la
democracia.
El premio Perfiles de Coraje es una linterna especialmente
diseñada para entregar a quien se distingue por su coraje político. Esa
linterna es altamente simbólica y representa la luz que aporta un servidor
público cuando embestido de realismo toma decisiones con el único objetivo de
hacer de nuestras sociedades un lugar más justo y con mayores oportunidades
para todos aunque por ello pague un alto costo y ponga en riesgo su carrera
política. El coraje político en nuestros líderes es el bien que, con
excepciones, escasea y cuya falta hace de nuestras democracias cáscaras vacías
para beneficio de unos pocos.