martes, 12 de marzo de 2013

Responsabilidad Democrática

Artículo publicado en El Comercio (12-3-2013)
por Santiago Mariani


La exposición de motivos convocada por el Jurado Nacional de Elecciones se presentaba como una de las instancias cruciales para que la ciudadanía pudiera conocer con mayor detalle y precisión las razones que motivan el accionar del sector que impulsa el proceso de revocatoria contra la alcaldesa de Lima.  La desprolija ausencia a último momento y sin previo aviso de dos de los voceros que habían confirmado por escrito su presencia, Miguel Saldaña y Luis Tudela, sumada a la ruidosa retirada de Patricia Juárez, han dejado en evidencia la improvisada e injustificada campaña puesta en marcha. Sobre todo cuando la única expositora presente, la Sra. Juárez, no logró articular con claridad los argumentos que justificarían la terminación anticipada del mandato de cuatro años que recibió Susana Villarán por parte de los limeños.

La acusación de supuesta ineficiencia en la gestión municipal contra la alcaldesa quedó debilitada en una exposición con notables ausencias y argumentos endebles ¿Cómo se explicaría entonces el éxito que han logrado conseguir hasta ahora los principales representantes de la revocación a pesar del deslucido desempeño demostrado y de la falta de rigurosidad en la exposición de motivos?  El trasfondo que esta dinámica revela es una cuestión mayor de la política peruana: la debilidad de sus agentes democráticos frente a ciertos sectores con tendencias autoritarias y la precariedad en la que navega el delicado proceso de construcción de una democracia institucionalizada.

Así, la dinámica desatada por el proceso revocatorio ha generado nuevamente la emergencia de las dos tendencias subterráneas que coexisten de manera tensa en la política peruana. Por un lado, una clase política que para conquistar el poder utiliza cuestionables medios a su disposición y, por el otro, aquellos que entienden que la política es, además de la búsqueda del poder, una vocación al servicio de la transformación de la angustiante realidad circundante y que, para lograrlo con éxito, resulta fundamental la construcción de una dinámica virtuosa que demanda sacrificios, responsabilidad y autolimitación en el ejercicio.

La institución de la revocación es un elemento pensado para fortalecer la democracia en casos de uso inadecuado del poder a través de un mayor control del mandato que delega la ciudadanía en sus representantes. El uso sin fundamentos de esta institución en muchos lugares del Perú a lo largo de los últimos años desvirtúa el sentido mismo de la revocatoria y atenta contra la institucionalidad democrática que todavía adolece el Perú para impulsar su desarrollo.

De este modo, la suerte del proceso de revocatoria impulsado contra la alcaldesa Villarán determinará entonces si se respeta y fortalece o no la institucionalidad democrática en la ciudad de Lima y si da lugar o no a la continuidad de una gestión que está intentando encarar con mayor transparencia -aunque con algunas deficiencias- los grandes desafíos que demanda una gigantesca urbe en expansión. En ese resultado se jugará también la posibilidad de la construcción democrática que, con esfuerzo y dificultad, están intentando articular una mayoría de peruanos desde hace 12 años. Los ciudadanos de Lima tendrán esa responsabilidad en sus manos en los próximos días.