Medio: La República
Fecha:
08-05-12
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Nota:
El
presidente de Venezuela Hugo Chávez anunció recientemente que su país se
retirará, según sus palabras, de la “tristemente célebre” Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH), el órgano que vela de
manera ejemplar por la observación y protección de los derechos fundamentales
de las personas en el hemisferio.
La
CIDH realiza desde hace varias décadas visitas in situ para observar la
situación general relativa a los derechos humanos en un país y emite informes
especiales al respecto. Como parte de su evolución aprobó en 1969 la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, que entró en vigor en 1978 y creó la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Esa compleja y sólida arquitectura de
protección de derechos fundamentales, articulada a través de estas tres
instancias, representa el mayor logro conjunto latinoamericano en el ámbito
internacional y la expresión de sus mejores valores democráticos y reservas
morales. La CIDH fue la última frontera de humanidad cuando los gobiernos
militares cometían los peores abusos y atropellos contra la dignidad de las
personas.
La
decisión de incluir a la CIDH dentro del index expurgatorius del sistema
chavista radica, según la particular interpretación bolivariana, en el rol
parcial que estaría ejerciendo la Comisión contra Venezuela y que formaría
parte de una campaña orquestada desde los EEUU para cuestionar de manera
infundada al gobierno venezolano en su relación con los derechos humanos. Cabe
señalar que los EEUU, junto a Canadá, no se encuentran entre los 24 estados de
la región que han ratificado la Convención.
Desde
el año 2002, cuando un golpe de estado intentó sacar por la fuerza al
gobierno legítimamente electo de Chávez, Venezuela ha tenido una relación de
creciente cuestionamiento a la CIDH. Como parte de esta política no se le ha
permitido a la CIDH visitar Venezuela y el desacato de un reciente fallo de
Corte Interamericana que le ordenó dejar sin efecto la sanción arbitraria que
le había impuesto la Contraloría General al ex alcalde de Chacao, Leopoldo
López, por el cual se lo ha inhabilitado para ejercer cargos públicos por
supuestas irregularidades administrativas. Hasta el desacato de Venezuela
solamente el Perú de Fujimori había incumplido un fallo de la CIDH. La frutilla
del postre fue el despliegue de una fuerte presión política que finalmente
terminó en la renuncia de su Secretario Ejecutivo Santiago Cantón.
El decreto que acaba de crear el Consejo de Estado para
Venezuela, un órgano superior de consulta que lo ayudará a Chávez a gobernar
mientras realiza el tratamiento de su delicado estado salud y que ha suscitado
diversas interpretaciones sobre su existencia, representa una inédita instancia
de gobierno desde donde se podría recomendar, por ejemplo, la revisión de la
decisión de retirar de la CIDH a Venezuela cuya consecuencia más
perjudicial ha sido alejarla de la más trascendente obra colectiva de la historia
latinoamericana y poner en duda su real voluntad de respetar y asegurar el
respeto de los derechos fundamentales de todos los venezolanos.