Medio: La República
Fecha: 17-04-12
Nota:
El ascenso de China a los
primeros planos de la política y la economía mundial representa el hecho de
mayor trascendencia del sistema internacional de este siglo que acaba de
comenzar. China se ha convertido, durante los últimos años, en un operador a escala
global que demanda crecientemente materias primas para acrecentar y fortalecer
su acelerado proceso de expansión. La presencia de esta nueva potencia global y
su creciente poder de influencia tienen lugar mediante el desarrollo de
proyectos de inversión a gran escala que realizan sus empresas en distintas
regiones del mundo.
Para el caso de los países
de la región la importancia de las relaciones con el gigante asiático
representa desafíos y oportunidades de distinta envergadura para cada caso
nacional. China se ha convertido, como ejemplo de la dimensión que toma, en el
principal socio comercial para Brasil y Chile y en el segundo para Argentina y
Perú. La dinámica interacción con América Latina, que es parte de su estrategia
de expansión global, se verifica en una relación desigual donde predominan los
productos primarios que exporta la región y los productos manufacturados chinos
que llegan a nuestros puertos.
El predominio de los
productos primarios en las exportaciones al nuevo socio no afecta, sin embargo,
del mismo modo a todos los países de la región y a falta de poder articular una
estrategia conjunta para balancear la relación resulta imprescindible elaborar
estrategias que permitan aprovechar las oportunidades existentes. Como me
señaló la directora del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico,
Cynthia Sanborn, mientras que países como Chile, Brasil y Méjico han
desarrollado foros especializados para forjar relaciones y hacer negocios
estratégicos, como parte de la estrategia de sus estados, en otros países la
falta del apoyo del estado es preocupante y tiene consecuencias.
La carencia de una
estrategia y la falta de apoyo a los empresarios por parte del Estado para
construir una relación más balanceada también se verifican, según Sanborn, en
el mundo de la academia desde donde se podría, por ejemplo, potenciar el
intercambio de expertos y la formación de especialistas en China como
complemento a la simbiosis entre el sector público y el privado. Sanborn, quien
junto al académico Victor Torres, sistematizó algunos de los aspectos cruciales
de la relación entre China y Perú en el trabajo: La economía china y las
industrias extractivas, se refiere en la publicación a los incipientes, aunque
todavía insuficientes, esfuerzos que están teniendo lugar desde la academia
peruana para darle mayor densidad a la relación con China.
El conocimiento de China,
que tanto se necesita fomentar en el Perú y en la región, representa, junto con
el apoyo a la relación comercial desde el sector público, el camino para forjar
una relación más equilibrada e intensa. Pensar a China contribuirá a desplegar
una inserción económica internacional donde el aporte de América Latina sea no
solamente a través de la exportación de materias primas.