Medio: La República
Fecha:
20-03-12
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En el reciente artículo El futuro de la integración hemisférica,
publicado en The Mark, el prestigioso politólogo canadiense Maxwell Cameron, se
refiere a las difíciles decisiones que enfrenta su país en el relacionamiento
con los países de la región a partir de los profundos cambios que se han
producido con la pérdida de influencia de EE.UU., el boom económico de AL
derivado de la expansión de la demanda de materias primas por parte de China y
el ascenso de Brasil como un actor respetado en la arena internacional.
El signo más contundente que marca la finalización de esa etapa
de cooperación y prosperidad hemisférica que tendría lugar como resultado de la
aplicación de un modelo enmarcado en políticas de privatización, acuerdos de
libre comercio y desregulación es, como señala el artículo, la exclusión
deliberada de los EE.UU. y Canadá en la conformación de la CELAC, un impulso a
la integración con sello propio originada por las condiciones estructurales.
El análisis de los distintos caminos a seguir por Canadá, que
propone Cameron frente a las nuevas realidades, representa también una
interesante oportunidad para pensar, desde el otro lado, cómo los países de la
región podrían a su vez vincularse a Canadá a modo de fortalecer y expandir los
temas de interés estratégico. Un punto central en esta tarea es el abordaje
sobre la difusión, defensa y fortalecimiento de la democracia.
La democracia ha sido capítulo central de la política exterior
de Canadá en su relacionamiento con el hemisferio y esa debería seguir siendo
su prioridad según la propuesta de Cameron. El antecedente más importante está
representado por el activo papel que tuvo en la discusión y adopción de la
Carta Democrática Interamericana, un instrumento promovido por los peruanos
para evitar la repetición del proceso de erosión democrática llevado adelante
por Fujimori desde el poder. Perú encontró en Canadá a un comprometido y vital
aliado en esa causa.
Canadá propone desarrollar y adoptar, mediante un amplio proceso
de consultas, un compendio de buenas prácticas democráticas como modo de
fortalecer los postulados de la Carta Democrática Interamericana de respeto al
principio de la división de poderes, la representación fortalecida por una
mayor participación e inclusión social y la vigencia plena del estado de
derecho. En esa agenda coinciden los agentes democráticos de la región.
A partir de la conformación de la CELAC conviven en su seno dos
acuerdos de integración política, ALBA y UNASUR, que representan dos realidades
contrapuestas entre una organización que incluye a países no democráticos y
otra que ha hecho avances muy sólidos para darle a su estructura una serie de
novedosas cláusulas operativas en la promoción y defensa de la democracia.
Desde entonces se ha tornado más estratégico que nunca la articulación y
profundización de una agenda democrática, con el apoyo de países como Canadá,
para que la marca constitutiva y el motor del inédito proceso de integración
que está teniendo lugar sean la difusión, promoción y fortalecimiento de
sistemas democráticos sólidos e institucionalizados.